-Cuando te vi no pensé que te fijarías en mí, cuando me miraste supuse que lo hacías porque estaba en tu campo visual tras salir de la piscina, pero no le di importancia, en cambio cuando me sonreíste...no sé, algo en mí chasqueó y en mi cabeza sonó como un tóctóc. Ahí empezó todo, luego cantamos juntos la canción que pasaría a tener por título nuestracanción y dejamos de poner el freno sin saber bien lo que hacíamos. Desde ese momento empecé a imaginarnos en mil sitios diferentes, fantaseaba con mil lugares, ahora mismo en mi cabeza me ronda una, aunque no sé, siempre han sido mías y tal vez el compartirlas contigo...las quite el color, no sé...
(Ella dudó, pero Él sabía que cuando le daban cuerda no había vuelta atrás)
-...bueno, vale, no me mires así, nos imagino en París en un apartamentucho con cuatro paredes y un colchón roñoso en el suelo, aunque no es ahí donde te imagino primero, aunque esa cama te encantaría, es enorme y las sábanas nunca se lavan para que no pierda nuestro olor, bueno el tuyo sobretodo. A ver, que me pierdo...mm...te imagino en el sofá frente a los ventanales, porque no tenemos apenas muebles para que no nos quiten esa gran vista del Sena reflejando toda la ciudad. Yo llego de currar y ahí estás tú, tirado en el sofá medio grogui con tus calcetines viejos puestos y con tus brazos kilométricos, esos que nunca sabes como poner como si te estorbasen. Yo sonrio, porque no sabes lo que llevaba esperando todo el día el verte así, pero no es ahí cuando me tiemblan las rodillas, sino cuando te giras porque el sonido de mis llaves te ha despertado y de repente me sonríes y lo haces como un "ya estás en casa". Es como si fuese tu bienvenida, mientras yo me derrito en la entrada de nuestro apartamentucho y corro a que tus brazoskilométricos me rodeen enterita y por fin sentirme en casa y respirarte, porque eso es algo que hago en todas mis historietas. Te respiro y tú mientras me cuchicheas tus historias y me haces reír y así yo me olvido de lo feo que es todo fuera donde tus brazos no llegan a alcanzar.
Ella hizo una pausa y bajó la mirada, esperando alguna señal o alguna risa, pero Él cogió, levantó su mentón con la mano derecha para que sus miradas se encontrasen y cuando ella clavó sus ojos asustadizos en él, le sonrió y le besó dulcemente. Ahora era Él el que le respiraba a Ella.
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