- Justo hoy nos volvemos a encontrar, después de tres años y doce días y con un unocontracero vibrando en mis latidos, diferente vibración de la de ese día, en la que tus labios me arrancaban sacudidas entre las piernas para acabar empotrada contra la pared de uno de los pisos de ese hotel... Hay noches que sigo pensando en ese beso de despedida. Siempre he sonreído al pensar que podríamos haber activado el detector de incendios.
Él la miró incrédulo, sabiendo que la diferencia entre sus lenguas maternas, las cuales desaparecían en esa habitación de hotel, le habían hecho enloquecer tantas noches entre los recuerdos calados en sus sábanas, y el verla de nuevo en otro lugar que no fuese esa cama ni ese hotel, le hacían estremecerse ante su voz pícara y su sonrisa guarra. Porque ella era de esas que fabrican una sonrisa para cada ocasión.
-Lo siento, siento que haya pasado tanto tiempo...pero creo que no hay mejor momento que esta noche, ahora, a las 3:27
Ella sonrió, pero esta vez lo hizo divertida.
-Si piensas que te he estado esperando todo este tiempo, estás muy equivocado. Aunque no te negaré que tuve que follar con mil desconocidos para quitarme tu olor de encima. Todos eran sucedáneos, todos lo son. No de ti, sino de una versión muy lograda tuya.
-Eso significa que no podré correrme en mi propio idioma?
-No, eso significa que esta vez, tendrás que hacerlo en el mío.
Y de repente lo hizo, lo volvió a hacer. Sonrió como sólo ella sabe hacerlo, con su sonrisa guarra.
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