miércoles, 4 de agosto de 2010

Allein Allein

Se miraba al espejo, había despertado con la cabeza llena de ideas enmarañadas en su pelo revuelto, que desprendía un olor empapado de tabaco negro y alcohol, así que desde que había puesto su pie izquierdo en el suelo de madera, no esperaba mucho de su reflejo. No encontró nada, rozó su mejilla pálida con su mano fría y la deslizó por la cuenca por donde su moflete ausente había dejado rastro de las últimas risas (de eso hará ya unos meses). Al principio le dolió su pérdida, después ni lo recordó. Su camisón viejo le caía sobre los huesos que formaban su poco abultado cuerpo, sus pechos ya no firmes y temerosos temblaban ante el frío del contacto entre sus pies y el suelo. Hizo un reconocimiento lento por todas las partes de su cuerpo como si esperase encontrar algo nuevo, pero no fue así. Sus labios desprendían soledad en cada una de sus arrugas arrejuntadas todas en sus comisuras, se habían desteñido con el tiempo y ya no conseguían su color ni con el carmín de rojo putón que se había comprado por 2,75. Sus cejas no hablaban, había desaparecido su química, su mentón había perdido su personalidad y sus ojos...
Ellos sólo decían a gritos "Ich bin allein".

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